7 bancas Escazú Costa Rica / 2020
Construcción: Domo Albino
Paisajismo: Proverde
Fotografía: Andrés García Lachner
Construcción: Domo Albino
Paisajismo: Proverde
Fotografía: Andrés García Lachner
Jaguar Negro se inspira en la historia de México de dos maneras: la primera está íntimamente ligada a la herencia ancestral de la cultura azteca, ya lejana en el tiempo y caracterizada por leyendas que se han ido trasmitiendo de generación en generación. Y una segunda contraparte, mucho más cercana a nuestro tiempo, basada en la Hacienda Colonial y su forma de experimentar el espacio, pero traída al presente con toques contemporáneos que tienen mucho que ver con el uso del material. El proyecto es, entonces, el resultado de un binomio estético y funcional, donde el diseño gráfico y el interiorismo conspiran con el fin de crear total coherencia en el concepto de este mágico proyecto ubicado en 7 Bancas Escazú.
Hay un fuerte recurso narrativo nacido de relatos míticos y sus protagonistas; destacando la figura del guerrero, el llamado Jaguar Negro, un soldado de excelencia, elegido por el destino para actuar con valentía y apreciado por todos en su cultura. Él, como un gran anfitrión, es el punto de partida para el diseño del alma, presentándose en el espacio en diversas formas. Y para maximizar esta experiencia y agudizarla, el aroma del copal (un tipo de incienso usado por estos pueblos mexicanos para limpiar el espíritu y los espacios) da la bienvenida al visitante desde el vestíbulo. El misticismo es único y adquiere modernidad en detalles como los colores usados, en verde esmeralda, naranjas y oro quemado, en honor a los tótems y al oro, metal estrechamente relacionado con las tribus prehispánicas. Sin duda, el simbolismo y la cosmogonía (entendida como una forma de percibir el Universo) de estas personas, también tienen su lugar de honor en varios recursos decorativos y en la señalización, recordando poderosamente el alma de civilizaciones ya icónicas.
Todos estos recursos coexisten con la reminiscencia del recinto a una antigua casa, que bien podría estar ubicada en un cultivo de agave y se destaca por su refinamiento y simplicidad al mismo tiempo. Estos detalles de una hacienda mexicana, como la madera, el mimbre, el barro y la piedra volcánica, se pueden observar en todo el espacio, generando juntos un espectáculo visual lleno de armonía y movimiento. Una gran suspensión en el medio del salón principal, así como las barandillas, adornadas en mecate y piezas estratégicamente colocadas de macramé, son parte de un lenguaje contemporáneo y un giro de este pasado tradicional. La iluminación, un tema relevante, permite hacer de Jaguar Negro un deleite para los sentidos al anochecer, cuando el drama se apodera del lugar, jugando con tonos rosados y despertando el alma del guerrero. En síntesis, Jaguar Negro es un verdadero homenaje a la identidad mexicana y su esencia, representada en un encuentro de épocas que van de la mano y coexisten para ofrecer una experiencia mágica y única.